Aventuras con mi ahijado

Todos los martes por la mañana mientras mis hijos están en la escuela y mi esposo trabajando, José, mi ahijado me tenía inclinada y metiéndomela en la recamara donde escasos minutos antes dormía mi marido, yo me encontraba totalmente desnuda y solo traía puestos mis calzados de tacón alto.

Habíamos terminado ahí en la recamara aún con el calor de mi esposo que estaba trabajando sin imaginar que a su mujercita, su también ahijado se la estaba cogiendo en su casa; mis gemidos eran por demás escandalosos ya que ese jovencito en verdad me hacía delirar cada que me la metía. Yo aún no entendía cómo era posible que mí ahijado José fuera tan buen amante a pesar de tener escasos 16 años y yo toda una mujer madura me dejara manejar.

José:Ahora parame las inmensas nalgas para darte por el culo madrina!

Yo:Pero me va a lastimar, déjame prender el radio para que los vecinos no oigan mis gritos cuando la metas, acuérdate que soy muy desvergonzada cuando me la dejas ir por ahí!

José:No madrina…aspiro que oigan como gimes con la verga bien clavada en tu culo, que te escuchen y sepan que eres la más puta y que yo te ando cogiendo…!

Yo:Como serás diabólico conmigo, ándale pues pero con cuidado, aaahhh, despacio mi niño, despacio, aaauchhhh, ya se está metiendo, aayayyyy, ya, ya, para por favor despacio, despacio, aaayyyy, que salvaje, aahhh!

José:Ya te la comiste  toda, ya la tienes adentro, ya te volví a romper el culote que tienes, aaahhh, así, así, mueve la cola, muévela como me gustaaaahhh!

Yo:Si, si, ya la tengo adentro, sigue dándomela, dámela toda, dámela, aahh, vente en mi culo…échamelo dentro….lléname de leche el culo entero, aahhh, ya, ya lo siento, siento toda tu leche en mi culo, aaaahhhhhh!

 

Así era casi todos los días hasta que una mañana, estando penetrada sonó el teléfono, era mi marido y siguió metiéndomela duro mientras yo penetrada le contestaba a mi esposo, el cual pregunto ¿qué estaba haciendo? y yo le dije que estaba limpiando y por eso escuchaba esos ruidos, mi marido siguió al teléfono mientras me lo hacía sensualmente, fue una locura cuando sin soltar el teléfono sentí los tiros de semen de mi ahijado en toda mi panochita, creo que no logré disimular un gemido fuerte al sentir su corrida al tiempo que me arremetía un apasionante orgasmo, le dije a mi marido que me había llenado de agua fría y que por eso me escucho así.

A partir de ese día cada mañana que mi ahijado me cogía, me hacía conversar con mi esposo por teléfono mientras me tenía atravesada con su cosota, yo me negaba pero estaba tan enamorada de él que no pude oponerme.

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